Frente a una noche fría y serena, donde calla el alma, me encontré tropezando con la nostalgia de los días en que ame, apresado por el recuerdo de aquellos amores, rodeado de la soledad que dejaron, riendo a carcajadas de todas aquellas heridas y con solo un suspiro, un suspiro que exhala mi calma...
Con temple constante, aquella que tienen los bienaventurados, cuando topan con el día de su muerte, con esa temple espero que pasen las horas amargas de esta noche, desesperadamente buscando el amanecer, como si éste trajera consigo la cura del veneno, del veneno que ha empobrecido a murmullos el canto gozoso de mi cansado ser...
Al parecer solo la luna congoja a los desamparados de amor, aquellos a los que se les ha arrebatado todo, aun cuando todo lo perdieron, parece que solo la luna los consuela, con su pálida luz blanca que arrulla sus anhelos de amor, que consume esa pasión de haber sido amados y desvanece el dolor en un silencio abrazador, estremecedor... un silencio que calla el alma...
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| Una foto del bello Pico de Orizaba... la puse pues en esa ciudad fue donde escribí este humilde verso. |

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